Durante los pasados meses de Enero y Febrero la compañía de teatro del instituto Clásicos Luna ha realizado una gira dentro del programa de actividades "XII Campaña CAI de Teatro para Jóvenes" por seis pueblos de Zaragoza y Teruel, Alagón, Alcorisa, Ejea, Borja, Tauste, y Caspe donde hemos representado Pséudolo.
El objetivo de la gira ha sido, en general, fomentar la cultura. Pero más concretamente hemos querido trasmitir a jóvenes de distintos institutos aragoneses el interés por el teatro, demostrándoles que en absoluto es un "rollo" de "carcas", sino algo divertido y vivo, lleno de humor, música y color. Sobre todo nuestras intenciones eran las de animarles a que al menos algunos de esos chico/as que nos vieron se atrevan a ser en un futuro los protagonistas de algún otro espectáculo teatral.
Estos bolos han sido largamente esperados y con muchas ganas por parte de los actores y todos los que han estado inmersos en "Pséudolo" Para todos nosotros la gira ha representado la mejor recompensa a toda la dedicación y tiempo , todo un año de ensayos, que hemos proyectado en "Pséudolo"; además de permitirnos viajar conociendo gente y lugares, haciendo esto que nos ha atrapado con toda su magia y arte, haciendo teatro.
Porque a pesar de nuestra poca experiencia, entre camerinos y tablas de escenario, ya empezamos a sentirnos como auténticos artistas y a comprender su modo de vida; la exigencia de los horarios, los nervios de las prisas que impedían aplicarse bien el maquillaje, los retoques de última hora, el repaso del texto justo antes de salir a escena, el comprobar a toda prisa que todo estuviera perfecto, la vergüenza que hay que disimular ante una "metida de pata" delante de decenas de chavales...
Lo más destacable de estas seis jornadas es que disfrutamos al máximo de la experiencia. Nuestro objetivo personal era aprovechar cada minuto de esa situación tan excepcional, aunque tampoco se nos olvidó que teníamos unas responsabilidades, y parte de nuestro tiempo lo dedicamos a que todo saliera sin ningún percance. Además, el ritmo de la gira era muy estricto a causa de los marcados horarios, lo que tan apenas nos permitió relajarnos.
A primera hora de la mañana quedábamos en el patio del instituto para partir en el autobús hacia el pueblo en el que teníamos que actuar. Una vez allí descargábamos la escenografía de la furgoneta y la llevábamos al teatro. Mientras los encargados la montaban, el resto de actores dábamos una vuelta por el pueblo o tomábamos un café, pero volvíamos a tiempo para prepararnos para el comienzo de la representación. En estos días aprendimos a maquillarnos nosotros solos, y a ayudarnos para los peinados y en lo que hiciera falta. Después de actuar nos organizábamos para dejarlo todo bien recogido y por fin nos marchábamos corriendo a comer. Casi siempre llevábamos retraso, y sin un descanso a las cuatro de la tarde ya teníamos que estar viajando hacia Zaragoza.
Esta gira no estaría completa si no tuviéramos una anécdota divertida que contar; la caída de una de las puertas de la escenografía provocada por la precipitada salida de la escena de los esclavos. El público no paró de troncharse en sus asientos, aunque el resto de actores "aguantamos el tipo" como pudimos.
También es imprescindible destacar que la colaboración entre todos fue algo imprescindible y fundamental. Había mucho que organizar en cada viaje y todos debíamos trabajar en algo: descargar y montar la escenografía, distribuir y ordenar el maquillaje, el vestuario, el atrezzo...
Hemos visitado y conocido estos seis pueblos aragoneses y sus zonas, y hemos tenido un contacto muy directo con sus jóvenes ,y los de otros pueblos e institutos de alrededores, en el escenario, ya que ellos fueron nuestro público. Ellos asistieron a nuestra obra y sus reacciones eran de lo más variado; los había muy distraídos y habladores, también los que se reían mucho sólo al principio, otros se mostraban entusiastas y aplaudían en cada pausa... Las reacciones del publico no nos eran indiferentes. a los actores; al contrario, en cierta medida dependíamos de ellas, y nos engrandecíamos en el escenario si apreciábamos que les gustábamos. Con alegría comprobamos que la respuesta general al terminar la obra era de aclamaciones, gritos y silbidos de aprobación del espectáculo. En definitiva, el mejor pago a nuestro todo esfuerzo, que no ha sido sino un placer.
Sin duda uno de los mejores momentos del día, además de las estupendas comidas que disfrutamos en cada pueblo, era durante el viaje en autobús, porque se creaba un ambiente de auténtica fiesta; unos cantaban (con mejor o peor voz...)otros hablaban o reían a voz en grito, otros dormitaban .. había tiempo incluso para posar para el incansable fotógrafo de la gira.
La generosidad con la que fuimos recibidos en cada localidad fue algo que agradecimos profundamente a la gente de esos pueblos. Tuvimos la gran oportunidad de recorrer y visitar ,en varias ocasiones incluso con guía, a grandes rasgos cada zona y apreciar la riqueza ,cultural, gastronómica... y la belleza de las tierras aragonesas, lo que nos sirvió para descubrir o confirmar que la grandeza de Aragón no se limita tan sólo a la capital.
En resumen, no cabe sino felicitarnos por el éxito, mostrarnos alegres y satisfechos por esta única e inolvidable experiencia que hemos vivido, que nos ha aportado mucho, y que sin duda ha cumplido los objetivos y propósitos esperados por todos.